En el mundo empresarial, avanzar suele convertirse en una constante: alcanzar nuevos objetivos, tomar decisiones, liderar equipos, resolver problemas, hacer crecer un negocio y buscar mejores resultados.
Pero, en medio de ese ritmo, pocas veces nos detenemos a preguntarnos algo esencial:
¿Estamos construyendo la vida y la carrera que realmente queremos, o simplemente estamos respondiendo a lo que sigue?
Esta fue una de las preguntas que nos acompañó el pasado 15 de agosto en Break Café, durante la primera edición de YOGA CORP | Propósito. Bienestar. Liderazgo., una experiencia creada para empresarios, emprendedores, ejecutivos y profesionales interesados en conectar bienestar, propósito y desarrollo personal y profesional.
La jornada combinó una práctica de yoga, una charla sobre IKIGAI y un espacio de brunch y networking. El objetivo consistió en generar algo que muchas veces resulta difícil en medio de la rutina empresarial: una pausa consciente para mirar hacia adentro y recuperar perspectiva.
Abajo te dejamos un resumen sobre lo que se vivió en Yoga Corp, revisa el video completo.
Uno de los momentos centrales fue la charla “Descubriendo tu IKIGAI”, a cargo de Tito Benavides, fundador y CEO de SMID Media Center, especialista en marketing digital, estrategia de negocios y desarrollo profesional.

Tito Benavides y una conversación sobre propósito para quienes buscan avanzar en su vida profesional
Tito compartió el concepto de IKIGAI desde una mirada práctica, llevándolo a una conversación especialmente relevante para quienes toman decisiones, lideran proyectos y tienen responsabilidades profesionales importantes.
Porque cuando hablamos de propósito con un emprendedor o un ejecutivo, no necesariamente estamos hablando de abandonar lo que hace o comenzar de cero.
Muchas veces hablamos de algo mucho más cercano: detenerse a revisar por qué lo está haciendo.
En una carrera profesional es fácil acostumbrarse a perseguir la siguiente meta. Un nuevo cliente. Una nueva posición. Una nueva empresa. Un nuevo proyecto. Una nueva cifra.
Y cuando alcanzar objetivos se convierte en nuestra manera habitual de medir el progreso, podemos terminar trabajando en automático.
Seguimos avanzando porque sabemos avanzar, pero dejamos de preguntarnos si la dirección continúa teniendo sentido.
La experiencia y trayectoria de Tito dentro del marketing, los negocios y el emprendimiento permitieron llevar esta reflexión a situaciones concretas del mundo profesional.
La conversación no se planteó desde una visión idealizada del propósito, sino desde una realidad que conocen muchos empresarios y líderes: la exigencia de tomar decisiones constantemente y la dificultad de encontrar un espacio para pensar más allá de lo urgente.

¿Qué es el IKIGAI?
El IKIGAI fue el punto de partida de la charla.
El concepto propone explorar cuatro dimensiones que pueden ayudarnos a reflexionar sobre nuestro propósito:
- Lo que amamos.
- En lo que somos buenos.
- Lo que el mundo necesita.
- Aquello por lo que podemos generar valor.
Durante la charla, estos cuatro pilares funcionaron como una herramienta para observar la relación entre nuestros intereses, nuestras capacidades, las necesidades que existen a nuestro alrededor y aquello que podemos aportar.
El objetivo planteado para la charla era justamente brindar herramientas que permitieran a cada participante reflexionar sobre aquello que da sentido a su vida y a su trabajo.
Y esta mirada resulta especialmente interesante cuando la trasladamos al ámbito empresarial.
Porque encontrar propósito no significa necesariamente encontrar una profesión perfecta.
Puede significar comprender mejor qué queremos aportar, qué problemas queremos ayudar a resolver y qué tipo de valor queremos generar a través de nuestro trabajo.
El propósito profesional también se construye desde nuestras fortalezas
Uno de los puntos que permite explorar el IKIGAI es aquello en lo que somos buenos.
En el mundo corporativo, reconocer nuestras fortalezas puede parecer algo evidente, pero no siempre nos detenemos a observar cómo las estamos utilizando.
Un ejecutivo puede tener una gran capacidad para liderar equipos, pero estar dedicando la mayor parte de su tiempo a tareas que ya no le permiten desarrollar esa fortaleza.
Un emprendedor puede haber creado un negocio desde una habilidad que disfruta, pero con el crecimiento de la empresa encontrarse cada vez más alejado de aquello que originalmente lo motivaba.
Y un profesional puede haber alcanzado una posición que alguna vez deseó, pero descubrir que sus prioridades han cambiado.
Por eso, hablar de propósito también implica revisar periódicamente nuestra relación con el trabajo.
¿Lo que hago hoy sigue conectando con aquello que sé hacer, aquello que disfruto y aquello que quiero aportar?
No siempre necesitamos cambiar de camino.
A veces necesitamos entender mejor el camino en el que estamos.

¿Qué necesita el mundo de lo que sabemos hacer?
El tercer elemento del IKIGAI abre otra pregunta relevante para empresarios y líderes: ¿qué necesidad estoy ayudando a resolver?
Esta pregunta conecta directamente el propósito con la creación de valor.
Una empresa existe para resolver una necesidad. Un producto busca solucionar un problema. Un servicio responde a una demanda. Un profesional aporta conocimientos y capacidades.
Por eso, el propósito empresarial no tiene por qué estar separado de los resultados.
Al contrario: entender qué valor queremos generar puede ayudarnos a tomar mejores decisiones sobre dónde invertir nuestros recursos, qué oportunidades perseguir y qué tipo de crecimiento queremos construir.
Propósito y rentabilidad no tienen por qué estar separados
Desde SMID Media Center conocemos muy bien la importancia de esta conexión.
Como una agencia de medios especializada en gestión y compra de medios online y SEO, trabajamos con empresas que necesitan administrar y optimizar sus inversiones digitales de acuerdo con objetivos concretos de negocio.
Analizamos plataformas, audiencias, formatos, presupuestos y resultados.
Buscamos que cada inversión tenga una razón y que las decisiones puedan medirse y optimizarse.
Pero antes de hablar de medios, existe una pregunta fundamental:
¿Qué quiere conseguir realmente la empresa?
Una campaña puede estar correctamente ejecutada y aun así no responder a una necesidad estratégica.
Por eso creemos que el propósito y los resultados pueden convivir.
El propósito ayuda a definir dirección.
La estrategia permite convertir esa dirección en acciones.
Los datos permiten medir qué está funcionando.
Y la optimización permite utilizar mejor los recursos disponibles.
La importancia de hacer una pausa antes de seguir
Uno de los conceptos centrales de YOGA CORP fue precisamente la pausa.
El evento partió de una idea sencilla:
“Tu propósito no siempre aparece cuando buscas más. A veces aparece cuando haces una pausa.”
Por eso, antes de la charla de Tito, los participantes realizaron una práctica de yoga guiada por Lu Asín.
La práctica estaba diseñada para cualquier persona, independientemente de su experiencia previa, y buscaba conectar con el cuerpo, reducir el estrés, cultivar presencia y generar claridad mental antes de la reflexión sobre propósito.
La combinación fue intencional.
Primero, detenernos.
Después, reflexionar.
Y finalmente, compartir.
En una vida profesional marcada por reuniones, mensajes, decisiones y pendientes, parar durante unos minutos puede parecer improductivo.
Pero hacer una pausa no significa necesariamente hacer menos.
Puede significar recuperar la capacidad de observar antes de decidir.

¿Qué ocurre cuando dejamos de trabajar en automático?
Trabajar en automático no significa necesariamente trabajar mal.
Significa que podemos llegar a repetir una dinámica durante tanto tiempo que dejamos de cuestionarla.
Seguimos la agenda.
Respondemos mensajes.
Cumplimos objetivos.
Asistimos a reuniones.
Resolvemos problemas.
Y cuando aparece un nuevo desafío, simplemente continuamos.
El problema es que, cuando todo nuestro tiempo está ocupado por la ejecución, queda muy poco espacio para preguntarnos:
¿Esto sigue siendo lo que quiero?
¿Este crecimiento está alineado con mis prioridades?
¿Estoy utilizando mis fortalezas de la manera que quiero?
¿Qué quiero que mi trabajo genere más allá de un resultado económico?
Para un líder, estas preguntas pueden tener un impacto no solamente personal, sino también empresarial.
La forma en que una persona entiende su propósito puede influir en las decisiones que toma, en los equipos que construye, en las oportunidades que elige y en la cultura que promueve.

Tito Benavides: conectar experiencia, negocios y propósito
La participación de Tito en YOGA CORP permitió llevar el concepto de IKIGAI a un público acostumbrado a hablar de negocios, crecimiento y resultados.
Su trayectoria en marketing y estrategia de negocios aportó una perspectiva vinculada con la realidad de emprendedores, empresarios y profesionales que deben tomar decisiones constantemente.
Y quizá ahí estuvo una de las claves de la conversación: el propósito no es una conversación exclusiva del ámbito personal. También puede formar parte de la manera en que lideramos y construimos negocios.
Para un emprendedor, puede ser volver a conectar con la razón que dio origen a su proyecto.
Para un ejecutivo, puede significar revisar qué quiere construir en esta etapa de su carrera.
Para un líder, puede implicar preguntarse qué impacto quiere generar en las personas que forman parte de su equipo.
Y para una empresa, puede ser una oportunidad para revisar si sus decisiones actuales siguen alineadas con aquello que busca aportar.
Del propósito a la acción
Hablar de propósito no tendría mucho sentido si se quedara solamente en una reflexión.
Por eso, uno de los objetivos de la charla de Tito fue acercar herramientas prácticas que permitieran llevar el concepto a la vida personal y profesional.
Porque conocer lo que nos importa es un primer paso.
El siguiente es observar cómo nuestras decisiones cotidianas reflejan —o no— aquello que decimos valorar.
El propósito puede aparecer en decisiones tan concretas como qué proyectos aceptar, qué oportunidades rechazar, qué tipo de clientes queremos acompañar, qué cultura queremos construir, qué problemas queremos resolver o qué tipo de crecimiento estamos buscando.
No se trata de tener todas las respuestas.
Se trata de empezar a hacernos mejores preguntas.
Un espacio para conectar propósito, bienestar y liderazgo
YOGA CORP fue diseñado precisamente para reunir estas dimensiones.
La propuesta buscó conectar propósito, bienestar, liderazgo y comunidad en una experiencia diferente a una capacitación tradicional. El público estaba compuesto por emprendedores, empresarios, líderes de equipos, profesionales independientes y ejecutivos, entre otras personas interesadas en encontrar mayor claridad en sus decisiones de vida y carrera.
Después de la práctica de yoga y la charla sobre IKIGAI, la mañana continuó con un brunch y networking a cargo de Break Café.
Ese último espacio permitió llevar la reflexión a la conversación: compartir experiencias, conocer otras perspectivas y generar nuevas conexiones personales y profesionales.
Porque el propósito también puede enriquecerse cuando dejamos de pensarlo solamente desde nosotros mismos y escuchamos las experiencias de otras personas.
La pregunta que nos dejó la charla sobre IKIGAI
Al final, quizás la pregunta más importante no es solamente:
¿Cuál es mi IKIGAI?
También puede ser:
¿Estoy trabajando de manera consciente o simplemente estoy funcionando en automático?
Para quienes estamos acostumbrados a perseguir objetivos, hacer una pausa puede resultar incómodo.
Pero quizás justamente por eso sea necesaria.
No para abandonar la ambición.
No para dejar de crecer.
No para renunciar a los resultados.
Sino para asegurarnos de que aquello que estamos construyendo sigue teniendo sentido.
Desde SMID Media Center trabajamos todos los días con empresas que buscan hacer más eficiente su inversión digital. Como una agencia de medios especializada en gestión y compra de medios online y SEO, sabemos que una estrategia necesita objetivos claros, medición y optimización para generar resultados.
Y la conversación de YOGA CORP nos recordó que algo similar puede ocurrir con nuestra vida profesional.
Los resultados importan. La estrategia importa. El crecimiento importa.
Pero también importa saber para qué estamos creciendo.
Porque antes de preguntarnos cómo avanzar más rápido, vale la pena detenernos un momento y preguntarnos hacia dónde queremos ir.
A veces, la pausa no nos aleja del camino.
Nos ayuda a volver a elegirlo.

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